“I know, the past will catch you up as you run faster”
PlaceboCaminando por las calles de esta ciudad, de este mundo…me he topado con mis amigos los recuerdos, que han empezado a hablar. Murmuran cosas en mis oídos y meter otras en mi cabeza. Me han dicho: -Sabes cómo te amó, lo sabes. Sabes cómo lo despreciaste, lo sabes y sabes también que no querías que eso te pasara y ahora te pasa. ¿Ves? No todo es como tú lo quieres. Las lágrimas se me escapaban al oírlos, al ver como las imágenes aparecían en mi cabeza, como un fantasma que no se iba y que volvía una y otra vez a aterrorizarme. Estaba recordando aquellos tiempos con mis amigos los recuerdos, entonces llego mi amiga la tristeza que me decía tranquila sabes que siempre estoy aquí, no como la felicidad yo no soy así yo siempre estoy cuando me necesitas. Confundida entré a un café con mi amiga la melancolía que me abrazaba y me decía: Todos esos bastardos que no nos dejan ser felices mi niña, por un tiempo se irán ten esa certeza. Y yo la miraba, la miraba y le decía ¿ya? Y ella me miraba con morriña y me decía: Mi niña ya sabes que me encantaría poder hacer algo porque no estuviera ausente y viniera ya, pero sabes que la felicidad no está aquí, no ha podido venir y no sé cuando venga, cuando regrese a ti. Tomémonos algo un vodka tal vez, un café o una aromática como quieras mi niña pero quita esas lagrimas de tus ojos, son hermosos y ellas los cubren todos, así que me pase las manos frías por mi cara, por mis ojos apartando las lagrimas, tenía los ojos claros lo sabia me pasa después de llorar seguramente la nariz un poco roja por el frio y el llanto. Pedimos un café, no hablamos sabíamos que los recuerdos y la tristeza estaban cerca y cualquier palabra seria un motivo para que ellos viniesen a acompañarnos. El sol salió, mi cara se iluminaba y mi pelo jugaba con el viento, me quite el abrigo hacía calor, mi piel se veía perfecta con esa luz, miraba como los arboles iban de un lado al otro era como si las hojas de un árbol jugasen a tocarse con las del árbol vecino, mire al suelo mi zapatos estaban sucios llenos de tierra y de calle, ellos habían vivido todas mis desgracias, mis fiestas, mis corridas, ellos llevaban el ritmo de mi corazón sabían cómo caminar cuando pensaba en ti o cuando iba distraída o asustada ellos conocían mi ritmo mejor que nadie. Algo tranquila acabe mi café y mire al cielo pensaba en muchas cosas, imaginaba, me fue inevitable recordar otras. Después de un largo tiempo de mirar los arboles, el sol, el cielo, de sentir un constante vacio en mi pecho y cerrar los ojos con fuerza para evitar que las lágrimas saliesen, respirar fuerte y suspirar constantemente, la melancolía se fue me dio un abrazo y me dijo: Sé que pronto volveré y te veré, igual, peor o mejor, pero mi niña busca la felicidad porque créeme ella no te va a buscar a ti, ella no es como nosotros, ella no te da motivo para que la busques pero si para que la extrañes y se escucha bien se que entre más rápido intentes escapar de el destino y los recuerdos más rápido te alcanzaran. Y se fue me dejo sola con los recuerdos de nuevo y sabia que solo los tenía a ellos, así que me puse a recordar y pensar. Eso me paso una tarde cálida y soleada de esta ciudad.